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escrito por Administrator   
lunes, 05 de febrero de 2007

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...Un trueno iluminó el cielo y subyugó a los rayos de la luna llena. El silencio se apoderó de aquella solitaria avenida otra vez, un silencio parecido a la calma en el mar tras la tormenta, casi perfecto, casi total, solo roto por el relajante murmullo de las aguas del canal. Una densa tranquilidad que fue violada por el sonido de un animal que se alimenta.

SINOPSIS:

Un automóvil de implacable apariencia rugía azotado bajo la copiosa lluvia de aquella tormentosa noche. La ciudad estaba oscura y silenciosa. La ciudad estaba dormida.

El color negro  de la lámina se perdía, con la lobreguez de la noche.

Las calles estaban inundadas. El alcantarillado público había fracasado una vez más en el intento de mantener el agua en un límite. Las llantas deportivas, bajas y anchas como se habían vuelto una moda en aquellos últimos años de la década de los 80’s brincaban entre los profundos charcos arrojando olas de agua, hojas y ramas hacia los costados de la calle.

El vehículo se deslizaba por una amplia avenida, solitaria y apenas iluminada, bordeada por altos pinos que cubrían aquel parque bautizado curiosamente como Colomos, donde por las mañanas las personas gustaban ir a correr o a pasear a sus mascotas. Un profundo canal que ahora conducía un torrente de aguas sucias y espumosas dividía aquella vía pública de cuatro carriles.

A pesar de ser una amplia arteria resultaba peligroso circularla a aquella velocidad y sobre todo bajo esa tormenta.

El reloj del Ford ThunderBird  marcaba las cuatro de la mañana de aquel domingo 28 de agosto de 1988. La radio arrojaba la suave y melodramática voz del aún vivo Michael Hutchence del grupo INXS, donde acusaba a su amada que “la necesitaba aquella noche”. Al volante, un adolescente  de diecisiete años de edad apodado “el Manotas” descargaba su frustración, furia y vergüenza contra el  acelerador.

Cada golpe contra el agua acumulada en las imperfecciones del pavimento que estremecían la estructura del deportivo, cada bramido del motor de ochos cilindros, eran calmantes cuyo efecto solamente subsistía milésimas de segundo.

Le sangraba   la nariz y llevaba el cabello revuelto, cubierto de lodo y basura. La  camisa antes nueva y blanca mostraba  un florido color rosa jaspeado,  con manchas negras de la tierra de los bosques. Su hombro, era una brasa viva, quizás dislocado por el golpe, pero en aquel demencial momento no importaba demasiado, su odio era tal que inclusive su nariz fracturada le era una nublada molestia lejana, tan sólo un espíritu atormentado que se lamenta  en otro plano astral para el cual él tenía oídos sordos.

La droga, el alcohol y las emociones consumidas aquella noche lo tenían muy alejado del mundo real, del que pronto dejaría de formar parte.

Todo su mundo de fantasía se había colapsado por aquella fiesta, y con responsabilidad directa de la “perra” de Patricia.

PERSONAJES:

Sebastian: Con 17 años, Sebastián es un ser extraño en su escuela. Su imagen no armoniza con el papel que juega en la preparatoria. Es un chico de mediana estatura, su cuerpo pesado y formado por el extenuante ejercicio al que lo somete descuadra con la posición que toma al inclinarse solitario a leer los gruesos libros y devorar su almuerzo durante los descansos entre clase y clase. Vive aislado en un mundo de historias que luego vomita sobre su máquina de escribir. Ahora, es un sociópata, obsesionado por una chica a la que ve como de su propiedad.

Mayra: Aunque los que la rodean ven solamente a una Mayra, en realidad existen dos. La Mayra que sus padres conocen, la que sus compañeros rehuyen, la que sus maestros temen es solamente una coraza creada por ella para no volver a ser una víctima, como lo fue en su niñez. La que todos conocen es violenta, amenazante y altanera. Sus ropas y maquillaje gótico añaden el toque extra para lograr que los demás se aparten de su camino. Pero, detrás de esa Mayra existe otro ser, muy opuesto al que el mundo conoce.

Pilar: En el colegio la conocen como la loca, puesto que constantemente parece perder su vista en un mundo paralelo. Pilar se abstrae de su triste realidad, refugiándose en la música que seduce su atención. Camina sola por los pasillos, con la mirada perdida. La gente dice a sus espaldas que parece que escucha otras voces o ve otras cosas que los demás no ven. Y en cierto modo, la gente no se equivoca.

Franco: Un chico que expresa sus sentimientos sobre el lienzo. Sigue a Pilar a escondidas grabando su figura, para luego inmortalizarla en el óleo. Otro de tantos atormentado por aquellos que dominan su manda social.

Paolo: Probablemente la única persona que sigue a Mayra. Paolo moldea figuras con las manos con una habilidad que sorprende a aquellos que también sienten repulsión por él. Paolo es un escultor autodidacta, pero también un chico perdido en un mundo gris donde la pornografía controla su vida. 

 

 

Modificado el ( miércoles, 14 de enero de 2009 )
 
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