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escrito por Administrator   
lunes, 05 de febrero de 2007

 

veda1 

SINOPSIS:

El mar estaba calmo aquella noche.

Las olas se mecían salpicando en todas direcciones en un movimiento desigual. Algunas chocaban entre sí, alzándose hacia el cálido cielo, otras sólo aparecían como ampollas sobre la superficie, y luego se disolvían.

Un objeto amorfo flotaba, y luego se hundía a veinte kilómetros de la costa.

Las luces  transformaban el litoral en una cintilla de pequeños destellos tintineantes parecidos a luciérnagas. Como una cicatriz que afligía a la negrura.

En aquel paisaje de olas en movimiento, con tonalidades grises y negras, el amorfo objeto se hundió por unos segundos, luego se asomó de nuevo a la superficie, reflejando con opacos destellos los rayos de la luna.

Era pálido y alargado, como una tabla, pero de bordes redondeados. Más parecido a un gran tronco. Un grueso tronco blanco.

Un delfín nariz de botella chilló en la lejanía, y en aquella tranquilidad su llamado desgarró el sosiego de la noche.

El chillido parecía un grito, agudo, desgarrador, con decibeles que solamente podían tener algún significado específico para otros delfines, pero que para nosotros sonaba más bien como el grito de auxilio de una mujer de voz demasiado aguda.

El animal apareció cerca del objeto, que ya no parecía un tronco, sino un bulto con ramas a los lados, Luego, el oleaje lo volvió a hundir unos segundos, luego, volvió a asomar, como si espiara la superficie.

El delfín realizó un par de círculos, inspeccionando el objeto, luego se alejó.

No le interesaba en absoluto. Además, un tiburón se estaban dirigiendo en esa dirección, y aunque ambas especies convivieran con frecuencia en la bahía, solían ser exigentes con sus territorios. Y sobre todo con su alimento.

El delfín volvió a aparecer a los trescientos metros de donde el objeto asomaba y se volvía a hundir. Aquello no le representaba importancia al mamífero acuático, pues no estaba dentro de su tabla alimenticia. Los tiburones  podrían tenerlo y disputarlo con otros depredadores que también aparecerían por ahí.

El objeto volvió asomar, y en esta ocasión se quedó flotando, meneándose al compás del oleaje.

El escualo apareció.

Era un inmenso ejemplar de casi dos metros. Un tiburón toro.

Nadó en círculos alrededor del objeto, tal y como lo había hecho el delfín, pero con menos gracia. Su movimiento era más sensual y a la vez siniestro. Estaba tratando de asegurarse que aquel objeto era igual a los que ya había encontrado desde que se apropió de aquella bahía.

El tiburón, se sumergió un poco y con su aleta derecha dio un golpe en un costado del objeto.

El objeto giró.

Y un rostro humano con los ojos abiertos miró sin vida las estrellas.

Su boca estaba abierta y llena de agua. Iba totalmente desnudo. Una de las ramas que se movían era su pierna izquierda. Al pálido tobillo llevaba amarrado una cadena de acero, no era muy gruesa, pero era el peso necesario que lo mantenía hundiéndose y ascendiendo.

Le faltaba la otra pierna, el muñón mostraba el desgarre que un tiburón más pequeño había hecho y que luego probablemente huyó al sentir la presencia del escualo más grande.

El cadáver estaba tan pálido como la luna. En su garganta se podía observar una gran mordida donde los jirones de carne sin sangre flotaban descoordinados. Una mordida pequeña, realizada por una quijada que en nada se parecía a la de los habitantes del océano.

El tiburón continuó moviendo con ligeros golpes el cuerpo sin vida. Luego, abrió su enorme boca coronada de filosos dientes y asentó la primer dentellada.

Estaba acostumbrado a encontrar ese tipo de alimento a una distancia más alejada de la costa. Siempre esperándolo, atado a una cadena, debajo de la superficie.

Rara vez el alimento se soltaba y salía a la superficie, y cuando esto pasaba era un poco difícil de localizar.

A veces otros depredadores lo encontraban primero.

Pero siempre había una nueva cena esperando a la noche siguiente.

Y la noche siguiente, y la noche siguiente.

PERSONAJES:

Layla: Su nombre escandinavo significa "nacida de noche". Ha olvidado su origen. Solo recuerda la noche en que Sabino la sacó de aquel Hospital para Enfermos Mentales y la llevó consigo. Tiene leves recuerdos de la época a la que perteneció. Pero desde entonces, ha vivido en una nebulosa realidad, de la cual, poco a poco ha ido despertando.

Los demás vampiros le temen, porque cuenta con un don, que la hace única.

Sabino:  Fugitivo de la Comuna de Crimo. Deseoso de conocer el mundo. Descubrió en Layla, una nueva forma de mantenerse con vida.

Ha regresado a Puerto Vallarta, porque se siente fuerte, y quiere demostrar que ya no es un cobarde.

Samantha: La alocada reportera que conocimos en IMAGO ha madurado, después de haber perdido a quienes más amaba. Ahora, una mujer seca y depresiva, se ve empujada a investigar la extraña muerte de dos jóvenes turistas en la playa del pacífico mexicano.

Crimo: El líder de una colonia ancestral de vampiros que no conocen más allá de la selva, y que han estado habitando aquel entorno desde que existían las tribus indígenas. La cacería en el puerto está vedada,  porque eso podría descubrir la existencia de la colonia.

Crimo es el más fuerte e inteligente de la colonia.

Los Cazadores: Su única función es, proveer a la colonia de alimento. Salen en jaurías por la selva, capturando ganado extraviado, y sobre todo, buscando a delincuentes, taladores ilegales y narcotraficantes. A veces se apoderan de ebrios perdidos, porque saben que todos estos, no serán echados en menos en la sociedad.

Son tan antiguos como Crimo, debido a ello han perdido todo el cabello y su piel es tan pálida como el vientre de una mantarraya. Por una simbiosis ancestral, sus piernas tienen la cualidad de poder flexionarse hacia atrás, al igual que el Desmondus Rotundus, el murciélago vampiro que habita en México. Gracias a esta cualidad, pueden desplazarse con facilidad sobre paredes o troncos de árboles.

Sin embargo algo está sucediendo, por que últimamente se les ha visto rondando por la ciudad. Algo vedado en el pasado.

Modificado el ( lunes, 05 de febrero de 2007 )
 
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